miércoles, 27 de noviembre de 2013

Poesías: En alabanza a la Santísima Trinidad


EN ALABANZA A LA SANTÍSIMA
TRINIDAD
ENLydia de la Trinidad 



UNIDAD EN LA TRINIDAD


I.

Tres ramas de un mismo tronco, 
tres Personas, sólo un Dios, 
Padre, Hijo, Espíritu, 
unidos en el amor.

¡Qué admirable maravilla, 
Dios en el hombre, y el hombre en Dios, 
Dios que se comunica totalmente 
y nos hace vivir en comunión!.

Bendito sea Dios, 
que como es don, 
se regala plenamente, 
y nos muestra su amor.

Gloria al Padre, gloria al Hijo, 
gloria al Espíritu Santo. 
Gloria a la Trinidad, 
que nos ama sin igual.


II



Trinidad Santa y bendita,
Roca firme, mi consuelo,
Inmensidad que me envuelve,
Nave en la que navego.
Intimidad cercana, alegre,
¡Dios mío, a quien anhelo!,
Amor que a mi vida vienes,
Don gratuito, ¡sé Tú mi centro!.


III

A Ti, Dios mío, te canto,
y mi pensamiento elevo.
Oh, mi Dios, eres consuelo,
y ¡sé que me quieres tanto!...


Me desborda de alegría
pensar en Ti, Trinidad
y de gran  felicidad
pues vivo en Ti, cada día.

Qué hermosura, qué delicia,
qué gran regalo de amor
que venga a mi el Señor
y con su suave caricia

me llene a mi de contento,
dándome toda su vida
sin mesura, sin medida
infundiendo en mi su aliento.


IV

Uno y Trino es mi Dios,
maravilloso, amor,
que me invita a vivir
unida a su deidad.

¡Oh, que gran felicidad!,
pues mi Dios esta en mí.
¿Qué mas puedo yo querer
morando en Él, y Él en mí?

Dios mío, continuamente
me tienes en tu pensamiento,
y no dejas de mirarme
ni un momento.

Me llevas grabada en tu palma,
y como María yo canto
que te engrandece mi alma,
pues Señor, ¡me quieres tanto!.

Gloria a Ti, Padre querido,
y a Ti, Jesús el Señor,
que con el Espíritu Santo
palpitáis en amor.



V

Tres llamas de un mismo fuego,
tres personas, solo un Dios,
que me llena, que me habita,
que me ofrece su calor.

Dios vivo que es amor puro,
entrelazado en tres, compartido,
Dios vivo que es Trino y Uno,
que es todo don, buen amigo.

Tres llamas de un mismo fuego,
tres personas, sólo un Dios,
que se hace pan y caricia,
consuelo, entrega, corazón.

¡Cómo agradecer al Señor
su constante presencia, 
su infinita misericordia,
su consuelo, abrazo y perdón!.

Gracias, mi Dios Uno y Trino,
a Ti que eres comunión,
y nos invitas a ser uno, 
contigo, en el Amor.

Gracias porque la alegría
que rebosas, y el amor,
nos las ofreces junto contigo
cada día, en cada ocasión.

A Ti yo quiero cantarte,
agradecer tanta bondad,
y no cesar de alabarte
desde mi fragilidad.

Gracias, Señor por tu vida,
gracias, Señor, por tu amor,
gracias por ser luz y guía,
gracias por todo, Señor.

A Ti, Padre cariñoso,
Hijo Amado, Espíritu entrañable,
sea siempre la Gloria,
por siempre tu nombre loable.


VI

Amor Tripersonal,
Dios vivo y verdadero,
Padre, Hijo, Espíritu Santo,
eres mi mayor consuelo.

A Ti te alabo y te canto,
en Ti me muevo y existo,
contigo vivo y respiro,
en Ti, Trinidad, me sumerjo.

Qué hermosura, qué belleza,
qué maravilla de amor,
qué alegría, oh Señor,
vivir en Ti, y existir.

Tu amor palpita en mi interior,
me enamora y me cautiva,
me da aliento, me da fuerza
hace sentirme mas viva;

me impulsa a darme a los demás,
a transmitir todo aquello
que de Ti, gratis, recibo
que en verdad, es lo mas bello.

Gracias, mi Dios Uno y Trino
por Ti mismo, por tu amor,
por tu calor y cariño
por ser, para mi, Salvador.


VII

A veces te buscamos fuera, 
pero estás dentro de nosotros, 
nuestra vida es un templo, 
en ella, Tú, vives dentro.

Si miro en mi interior
veo al Dios que me habita, 
que me ama, me da vida, 
me seduce y me fascina.


Me arrodillo ante tu presencia 
que descubro en mi persona, 
tan cerca de mí y tan dentro, 
Dios que nunca me abandona.

Desde antes de nacer 
ya te complacías en mí,
y desde que florecí
en esta tierra bendita

tu luz me alumbra y calienta, 
tu bondad me tonifica,
tu misericordia me inunda
tu perdón me vivifica.


VIII 

Mi Señor y Dios amado,
si estás tan dentro de mi, 
si tu vida me da vida,
si tu amor me inunda y llena, 
¿por qué a veces no te veo?
¿por qué no sé descubrirte?
¿por qué están mis ojos tan ciegos?

Todo un Dios enamorado
estrechándome en sus brazos,
y yo vagando perdida,
buscándote en otros lados.

¿Por qué, mi Dios, si Tú estás
en esta casa, y me habitas, 
por qué estando Tú conmigo,
yo te ignoro y te olvido?

Mi Dios, es muy bella 
la realidad que me envuelve,
tu presencia silenciosa,
tu amor, cariño, ternura,
tu misericordia entrañable,
tu bondad incalculable…

Y entonces, mi Dios-Amor, 
¿por qué no vivo enamorada, 
llena de amor y alegría, 
por todo ello entusiasmada?
¿Por qué, mi Dios, tanto empeñarme
en percibir tu presencia,
en verte, oírte, sentirte,
si estás aunque no te sienta?

Mi Dios, te bendigo y te alabo,
te doy gracias y te ensalzo,
porque Tú estás en mi, y yo en Ti,
por tu sincero y tierno abrazo.

Quiero dejarme en tus brazos,
al calor de tu amor,
y derretirme en tu regazo.
¡Transforma Tú mi corazón!

Señor, te quiero a Ti, 
no a tus regalos, 
te busco a Ti, no a tus consuelos,
y aunque los haya buscado,
ahora sólo en Ti me quedo.


IX

Amado Amor…
Contemplando un sencillo trébol 
a ti te veo, oh mi Dios, 
tres corazones unidos, 
rebosantes de amor; 
tres corazones ardientes,
desbordándose en amor.

Trinidad Santa y Bendita,
a Ti te canto y te alabo,
humildemente me dirijo,
quiero habitar en tu regazo.

Corazones que palpitan al unísono,
que se vuelcan en el Otro,
y que buscan sin descanso
los corazones que están rotos.

Amor tierno y sosegado,
manantial de ternura y consuelo,
quiero descansar en tu prado,
quiero vivir en tu amor,
y ya nunca mas dejarte,
pues sólo en Ti está mi alegría,
el sentido de mi vida,
sólo en Ti quiero vivir,
Tú sólo en mi, y yo en Ti…
y así también en mi
habitarán mis hermanos,
en los que Tú estás presente,
en los que me esperas diáfano.

Padre, Hijo, Espíritu,
sólo en Ti quiero vivir,
sólo vivir por Ti,
sólo en Ti morar y amar.

En esta vida no quiero
otra cosa, sino a Ti,
buscar lo que de mi quieras,
de tu Palabra vivir;
contagiarla, transmitirla,
y hacer lo que Tú desees,
y dejarte vía libre,
para que mi vida moldees.

Toma mi vida, oh Dios, 
como es, pobre y sencilla,
con limitaciones y dones,
y repleta de tu vida.

Toma mi barro y moldéalo,
refleja tu imagen en mi,
pues no quiero que a mi me vean,
quiero que te vean a Ti.

Que no se queden en mí, 
mi Dios-Amor Uno y Trino,
que no soy yo el camino,
que sólo Tú eres el vino
que nos trae la alegría.

Tú sólo eres la vida,
el amor, la sencillez,
pues Tú eres nuestro Señor,
nuestro hacedor y creador,
nuestro amado salvador,
nuestro santificador y consolador.

Si mi vida habla de Ti, 
si mi palabra lleva la Tuya, 
si mis manos y mis pies,
mis ojos, boca y oídos
si todo mi cuerpo y mi alma
es cauce de Ti, de tu amor,
ya puedo morir, oh Señor,
ya mi vida estaría llena
de sentido, de tu amor,
sólo de Ti, oh mi Dios,
y tu voluntad en mi se haría.

Pero mi Dios Uno y Trino
cuántas veces mi boca 
habla sólo de mi,
cuantas veces mi cuerpo y mi alma
centrados están en mi,
cuántas veces me despisto
de lo que Tú de mi quieres,
y en vez de canal soy obstáculo,
en vez de instrumento, muro.

A mi me gusta ser amada,
que hablen bien de mi, 
que me estimen y valoren,
que no me rechacen ni critiquen.
Me gusta el camino ancho,
donde no hay complicaciones,
en el que no hay sufrimientos,
y sólo hay bellos colores.

Pero Tú puedes hacer
que todo eso no me mueva,
que lo que me mueva seas Tú,
y por Ti sea capaz de vivir,
incluso, también de morir;
si a dar la vida me llamas,
como Tú también la diste.

Convierte Tú mi vida,
regálame tus sentimientos,
tus actitudes, tu mirada, 
tu sonrisa, tu ternura,
tu perdón, misericordia,
tu vivir sirviendo, abajo,
tu sencillez y pobreza,
tu existir siempre amando.

Yo nada puedo, Señor;
tengo muy grandes deseos,
los conoces mejor que yo
pero sólo tu gracia y bondad
pueden hacer lo imposible,
que una pobre criatura,
imperfecta y con limitaciones
sea sagrario de Dios,
sea instrumento de su Amor.


X

¿Quién eres Tú
Dios infinito? 
¿y quién soy yo,
que por Ti existo?

Tú, Señor, 
eres tan grande, pues eres Dios, 
maravilloso, tierno, alegre, 
lleno de amor.

Tú, Señor, 
Dios Uno y Trino, todo don, 
mi vida entera a ti te canta 
desde el corazón.

Tú, Señor, 
misericordia y bondad, 
me haces vibrar de alegría y felicidad. 

Tú, Señor,
me amas, me acoges de verdad, 
mi vida entera a ti te canta, 
gracias te da.

Yo Señor, soy tan pequeña y tan débil, 
pero pusiste tus ojos en mi, mi Dios.
Y con cariño me llamaste, 
y con tu amor me enamoraste, 
y desde mi pobreza yo te quiero seguir.

Porque Tú, mi Dios, eres lo más grande, 
me alientas y conduces con bondad, 
Tú das sentido a mi vida, 
y mucha felicidad. 
Y yo a Ti quiero darme, 
por los demás entregarme, 
que seas Tú, mi Dios, quien viva en mi.


TRINIDAD TRI-PERSONAL



A JESÚS

XI.

Señor, sé que estás a mi lado, 
pero me encuentro en tinieblas,
no te oigo, no te veo
no percibo tu presencia.

Mis sentidos me engañan,
pues me dicen que no estás,
porque quisieran percibirte
lo mismo que a lo material.

¿Tocar al intangible?
¿Oír al inaudible?
¿Ver al invisible?,
De otra manera sí es posible.

Si te veo es por la fe, 
si te escucho es por la fe, 
y como ciego ante el mas bello paisaje, 
aunque no vea, sé que estás aquí, 
aunque no sienta, sé que estás en mi.


XII.

Señor mío y Dios mío, 
¿qué mas puedo yo decir?, 
si Tú, mi Dios y mi Todo, 
estás aquí, junto a mi. 
Señor mío y Dios mío, 
Jesús, hombre y Dios, 
presente en el Sagrario, 
tu presencia por amor.




XIII.

Tú nos dices que vayamos
por la tierra como hermanos.
Tú nos dices que amemos
como Tú nos has amado.
Tú nos dices, 
pero antes, primero lo has vivido, 
y tu vida hoy a nosotros
nos anima a vivir.

Y al mirarte, oh Señor,
veo a tanta gente,
que a lo largo del mundo
tiene rostro sufriente.
Tú estas en ellos, 
nos pides que les amemos,
les echemos una mano,
que les demos alimento.

Que la bella y gran noticia
que hemos descubierto
también a ellos les llegue
y les de aliento;
ellos son nuestros hermanos,
hijos del Padre eterno,
y Tú los amas tanto…
¡ellos son tus predilectos!.


XIV.

¿Te has escondido, Señor?
¿Es que quieres que juguemos,
como hacen los niños pequeños,
al juego del escondite?

¿Dónde están esos días
en los que podía escucharte,
en los que tu presencia cercana
se hacía para mí palpable?

¿Por qué, Señor, he de pasar 
por la noche del silencio,
por la oscuridad y la ceguera,
por la soledad, aunque pasajera?


Señor, no me gusta la noche,
quisiera salir de ella,
pero lo que yo mas quiero,
es hacer tu Voluntad.

Entonces, si a Ti te place
que camine por oscuros valles,
dame fuerza y valor
para que confiada en tu amor
vaya por donde Tú quieras
de tu mano, por esas veredas.


XV.

Jesús, estás clavado en una cruz.
Tus fuerzas se decaen,
tu rostro roto y malherido está,
surcado en sangre y en sufrimiento.

Te desvaneces, 
pero aun te quedan fuerzas 
para, con bondad, perdonarnos,
porque realmente, 
no sabemos lo que hacemos.

Viniste a este mundo por él,
y el mundo no te reconoció.
Tú, siendo Dios, eres maltratado,
injuriado, pisoteado, 
despreciado, golpeado, 
Tú, Señor.

Y sin embargo, yo a veces
soy aplaudida, felicitada, apreciada,
Yo, Señor.

Que no busque nunca el aplauso, 
ni el agradecimiento,
ni que me devuelvan el amor
que intento dar.

Ayúdame a amar gratuitamente,
como Tú,
a dar hasta mi propia vida por ti,
y por los demás.


XVI.

Señor, Tú me seduces cada día,
me invitas cada instante a caminar.
No me pones fronteras
para la verdadera entrega.
Tú quieres que te ame
y que te siga de verdad.

Mi vida es continua búsqueda,
quiere encontrarte en cada amanecer, 
en todos mis hermanos y acontecimientos,
porque Tú eres vida, y todo me habla de Ti.

Tú has cambiado mi vida,
me has hecho muy feliz.
Quieres que te siga 
con todas las consecuencias.
Me conoces, 
sabes muy bien quien soy.
Tú me amas, 
aunque no soy nada.

Señor, a Ti te presento mi vida
para que hagas lo que quieras de mí.
Tú eres el camino,
me invitas a hacer camino contigo,
y desde mi pequeñez quiero colaborar.

Sé que quieres contar conmigo
para evangelizar.
Yo te ofrezco mi mano,
pon tú lo demás.
Contigo haremos caminos 
para andar.


XVII.

Una palabra tuya
cerca de la costa;
tus huellas plasmadas,
incrustadas en la arena.

El aire, la brisa,
el olor de las aguas,
el ruido sonoro
de las olas en la playa.

Tú vas caminando
junto a mí, muy cerca,
y me vas guiando 
por la senda recta.


XVIII

Si te miro a los ojos
hoy puedo contemplar
la belleza mas hermosa
acompañada de paz.

Amor que cautiva y enamora,
que me hace vibrar de alegría,
que contagia ilusión, simpatía,
en el que mi corazón mora.

Es especial tu mirada,
y a quien se encuentra con ella
sin duda, le deja huella,
pues se queda cautivada.

Contagias ternura y bondad,
das apoyo y fortaleza,
ahuyentas toda tristeza,
transmites serenidad.

Si te miro, a mi me veo
en tus pupilas reflejada,
y me quedo entusiasmada
por todo lo que poseo.

De mi he podido tener,
una imagen diferente,
pero tu luz esplendente
desvela mi verdadero ser.




AL PADRE



XIX

Padre, me postro ante Ti,
quiero buscarte en todo,
y en todo hacer tu querer;
Quiero que seas mi todo,
y que mi vida refleje,
como la luna, la luz del sol,
tu amor, oh mi Dios.


XX

Padre, una palabra que sabe a cielo,
una realidad que me emociona,
saber que soy hija de Dios, 
vivir en Él, desde su amor.

Padre, haz que mi vida sea un cielo
para aquellos con los que convivo.
Que al verme a mí a ti te vean,
que como hija viva y muera.

Padre, ¡que dulce es tu nombre!,
¡qué grande tu corazón!,
y tus brazos extendidos,
que me abrazan con pasión.

Padre, tu cielo en la tierra
lo empezamos a gustar.
Que cuando llegue el momento,
en plenitud, lo podamos disfrutar.


XXI.

Cantemos todos juntos al Señor,
con nuestras voces, con nuestro corazón,
unidos en la misma alabanza, 
a Él, que es nuestro Creador.

Cantemos todos juntos al Señor,
con nuestras voces, con nuestro corazón.
Démosle gracias, alabémosle,
pues nuestra vida está en Él


XXII.

Abbá,
tu nombre me sabe a amor,
a comprensión y ternura;
a mi  vida da color,
y me llena de frescura.

Abbá,
cuando a Ti acudo
nacen en mi ruiseñores,
que son como un escudo
ante todos mis temores.

Abbá, 
Papaíto querido,
tu amor por mí es sin medida,
y aunque mi amor esté dormido,
continuamente me das vida.

Abbá,
así te llamaba tu Hijo,
y así también yo te llamo,
en Ti siempre me cobijo
y tiernamente te amo.

Abbá,
quiero darte gracias hoy
por todo lo que me das,
por mi vida, como soy,
por, cada vez, quererte más.





AL ESPÍRITU SANTO


XXIII.

Oh, Espíritu de Dios, 
ilumina mi ceguera,
convierte mi corazón,
hazme una persona buena.

Que tu vida me aliente,
que tu luz me ilumine,
que tu brisa me conforte, 
que tu amor se manifieste.

Quiero ser como un velero
que navega en pleamar,
impulsada por tu viento,
dejándome por ti llevar.

Toma mi vida entera, 
lléname, mi Dios, de ti;
haz que por ti viva y muera,
y contigo sea feliz.

Que tu felicidad
se contagie a mi paso.
A todos los que me vean
envuélvelos en tu abrazo.

Gracias te doy, mi Dios,
porque siempre estás conmigo,
por tu presencia continua,
por ser mi mejor amigo.

Bendición y alabanza 
sean dadas al autor
de la vida y la esperanza,
al Amor, que es creador.


XXIV.

Desde el primer instante
en que comencé a existir
tu aliento desbordante
no deja en mí de latir.

Tu fuerza, tu cariño,
no ha cesado de envolverme,
y en tus manos, como un niño
siempre he querido ponerme.

Sé que la luz que en mí brilla
es puro don gratuito,
y tu presencia sencilla
para mí es lo mas bonito.

Tu llama mi alma encendió,
y  mi vida, por entero,
en amor se consumió
iluminando el sendero.

Tu agua mi sed apaga,
me da energía y vigor;
Ésto con nada se paga,
es, con mucho, lo mejor.

Tu brisa alivia mis penas,
me anima y me consuela,
y yo, a manos llenas,
dejo un “gracias” como estela.

Me has marcado con tu sello,
me has tocado y transformado.
Descubrí en Ti lo mas bello,
es que me has enamorado.

Tu amor no tiene comparación,
es inmenso, sin medida,
ese amor es mi vocación
y da sentido a mi vida.

¿Cómo puedo agradecerte
todo lo que haces por mí,
la suerte de conocerte
y de vivir junto a mí?


XXV.

Eres impredecible, 
sorpresivo, inconfundible.
Eres cercano y amable,
locuaz e indomable.

Eres amor invisible,
eres persona intangible,
eres corazón palpitante
eres lo más importante.

Por mucho que quiera decir
me quedo en un balbucir,
pues corta me quedo al hablar
del que es mas grande que el mar.

Pero al tener de Ti experiencia,
y siendo fiel a mi conciencia,
no puedo menos que expresar
lo que en mí has hecho brotar.

La vida cambió de color
cuando, como un ruiseñor
llegaste en la noche cantando,
y me terminaste alegrando.

En sombras y oscuridad
y con mucha soledad
todo mi ser se encontraba,
y mis entrañas gritaban.

Mas cuando tu luz llegó
y mi interior iluminó,
hizo esto desaparecer
y en mí volvió a amanecer.

Nacieron en mí mil colores,
volvieron los viejos amores,
el llanto y dolor acabó
una vida nueva comenzó.

Me has hecho, de nuevo, nacer,
y te lo quiero agradecer,
pues mi vida ha cambiado
y Tú me lo has proporcionado.

Algo ha empezado a crecer,
y algo habrá que demoler
para que lo original, en mí brote
y la riqueza personal se note.

Lydia de la Trinidad